Entre el pasado 21 y 23 de diciembre el Espacio Movistar del Parc del Forum de Barcelona acogió la décima edición de RESFEST, un festival global que recoge a toda una comunidad de creadores de mundos digitales que están renovando el lenguaje. Un lenguaje, por cierto, fundamentado en la imagen en movimiento: videoclips, cortometrajes, animación y diseño gráfico…

El festival ha recorrido cuarenta ciudades de todo el mundo, en España bajo el paraguas de ArtFutura, y que ha circulado por Madrid y Cádiz. En Barcelona se ha cerrado una gira internacional de 2006 que arrancó en el Centro Pompidou de Paris y en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago.

Durante tres días se han expuesto más de trescientos trabajos agrupados en once monográficos y retrospectivas. Este año destaca tanto el programa ‘Everything under the sun’ (cortometrajes sobre la fragilidad del medio ambiente) como el homenaje a los videos del icónico grupo británico Radiohead: «una década descubriendo nuevo talento”.

La organización recibe todos los años cientos de vídeos gracias a las bases abiertas del certamen (este año han sido 2.000), pero el trabajo más duro lo realiza el propio Jonathan Wells, uno de los fundadores del evento, junto a sus colaboradores. Forman un equipo que rastrea constantemente otros festivales, estudios, comunidades de creadores y escuelas en busca de los mejores candidatos del mundo. El propio Jonathan Wells confesaba su método de trabajo en una entrevista concedida a El Mundo hace un par de años: “tenemos que seleccionar unos 150, y procuro no irme a la cama ni un solo día de esos dos meses sin elegir, al menos, una pieza para el Festival. Para dormir con buen sabor de boca”.

Resfest 10

La clave de este dinamismo creciente es claro (la revista Time lo evidenciaba hace unas semanas): los ordenadores domésticos son cada vez más potentes y baratos, las cámaras de vídeo digitales y los programas de edición y tratamiento de la imagen son más frecuentes y registran un uso más democrático, los creadores están estructurados en comunidades… Por ejemplo, como señalan desde Resfest, “Getty Images presentará su proyecto The Next Big Idea, en el que creadores de todo el mundo han realizado nuevos trabajos a partir de material de archivo”.

Esta edición ha contado con la presencia de Jesse Ashlock, editor de RES –publicación de culto sobre cine digital de donde nació el festival–, que realizó un repaso de los diez años de historia del evento.

Todo un merecido diez, más si reconocemos que durante este tiempo ha pasado por Resfest lo mejor de lo mejor: Chris Cunningham, Michel Gondry o Jonathan Glazer

Los factores emocionales influyen decisivamente en la decisión de compra. Es una afirmación que hace años que está asimilada por la industria. Pero, ¿hasta qué punto? ¿en qué grado? ¿bajo qué aspectos? TheSlogan.com recoge un estudio elaborado desde la organización germana Der emotionale Entscheider que analiza la fidelidad de los consumidores bajo una perspectiva novedosa.

Más allá de analizar exclusivamente la relación entre fidelidad (desde 1950, según NPD Group, la lealtad hacia el consumo ha disminuido en todo el mundo en cifras muy importantes) y prestación del servicio, el estudio ofrece una visión interesante al cuantificar la relación entre fidelidad y la la imagen que proyectan tanto proveedores como vendedores. Este tipo de metodología es especialmentre útil en las industrias, como la del automóvil, que están registrando descensos continuados en la lealtad de marca. Según la investigación y que publica TheSlogan.com «el estudio establece una lista de las expectativas que tienen los clientes respecto a la imagen de sus proveedores: deben ser exitosos, ser competentes, simpáticos, innovadores y fiables».

PROVEEDORES. Por orden decreciente, las claves de un proveedor según los clientes son:

  1. Calidad del producto/servicio (69%);
  2. Relación precio/condiciones (60%);
  3. Servicio (38%); y
  4. proximidad geográfica/familiaridad (23%).

En cambio, cuestiones que tradicionalmente se han considerado esenciales como la capacidad de innovación y la imagen/marca se perciben en el estudio como menos influyentes (sólo un escaso 7% de media).

CLIENTES. Sobre la relación entre cliente y empresa, en cambio, el precio no es determinante. El 70% de los clientes preguntados señalan en primer lugar la satisfacción y el 30% menciona la imagen cuando se pregunta sobre la fidelidad a una marca. Son respuestas que difieren en gran medida de las recogidas de los proveedores. MarketingDirecto.com se hace eco del estudio Cars Online 2006, que señala que «sólo el 57% de los alemanes volvería a comprar un coche de la marca de su vehículo actual». Entre las razones de este cambio, el estudio Cars Online 2006 realizado por Cap Gemini señala que la rapidez es uno de los valores clave en la relación entre los fabricantes y los vendedores, y los clientes. «El 82% de los alemanes consultados espera que se responda a sus emails en 24 horas. En China sin embargo es más extremo. Los chinos esperan una respuesta del concesionario o fabricante en menos de una hora«.

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Más boca-oreja y más credibilidad. Las marcas se han apuntado a la moda “Que hablen…” y promueven con más o menos éxito espacios de intercambio que facilitan la labor de los llamados embajadores de marca. Actúan de forma libre como prescriptores para las marcas, generan información positiva en torno a un producto, conocen sus características de forma exhaustiva y ejercen de líderes de opinión.

En definitiva, crean tendencias y son efectivos. Como recoge TheSlogan de un estudio de Jack Morton Worldwide, “las experiencias de los eventos de marketing en vivo, en las que los consumidores interactúan con los productos o ‘embajadores de marca’ cara a cara, son modos más efectivos de influenciar sobre las audiencias de consumidores codiciados, en comparación con la publicidad en TV, publicidad en Internet y otras tácticas de marketing”. ¿Por qué? Ellos tienen algo que la publicidad tradicional ya no tiene entre sus activos: la credibilidad.

El periodista Vicente Verdú hacía referencia a este fenómeno en El País con el artículo titulado “El milagro del rumor”. En él, Verdú se mostraba convencido de que “las marcas han llegado a un convencimiento tan firme de que lo importante no es tanto la publicidad generalista como el consejo personal, el boca a boca, que algunas de ellas emplean ya a pandillas o, incluso, a actores, para que propaguen sus artículos, orientados por agencias de marketing crecientemente especializadas en la naturaleza del rumor”.

Desde el imprescindible blog Church of the Customer (Jackie Huba y Ben McConnell) realizan una calificación de este fenómeno. Lo conceptualizan como ‘citizen marketers’ bajo la denominación ‘4 F’s’: “filters, fanatics, facilitators y firecrackers”. Además, son los autores del interesante libro Citizen Marketers, When people are the message. El post está replicado en el blog de Territorio Creativo.

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«Por hacerte con las riendas de los medios a escala global, por fundar y estructurar la nueva democracia digital, por trabajar a cambio de nada y ganar a los profesionales en su propio juego, el personaje del año 2006 eres tú».

Time

La revista Time ha reconocido a cada uno de los millones de anónimos usuarios de Internet de todo el mundo (esa llamada generación Youtube) con la portada que cierra 2006. Como El País recoge de un comunicado del subdirector Richard Stengel, «literalmente refleja la idea de que usted, no nosotros, está transformando la era de la información». No se está produciendo un cambio, sino que, además, Time registra un cambio en el modo de producirse.

Este reconocimiento se repite año tras año desde 1927, y el semanario elige a «la persona o las personas que más influyeron en las noticias y en nuestras vidas, para bien o para mal» (Adolf Hitler, por ejemplo, fue reconocido en 1938). En 1982, como verdadera anticipación a lo que ha sucedido este 2006, la distinción no fue para una persona sino para el ordenador. Como colectivo, es muy recordada la portada de 1976 que destacaba a las mujeres estadounidenses. 

Time se muestra convencida de esta elección: «to be sure, there are individuals we could blame for the many painful and disturbing things that happened in 2006«. Y el semanario se refiere a una verdadera revolución:

«The tool that makes this possible is the World Wide Web. Not the Web that Tim Berners-Lee hacked together (15 years ago, according to Wikipedia) as a way for scientists to share research. It’s not even the overhyped dotcom Web of the late 1990s. The new Web is a very different thing. It’s a tool for bringing together the small contributions of millions of people and making them matter. Silicon Valley consultants call it Web 2.0, as if it were a new version of some old software. But it’s really a revolution».

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El primer punto del manifiesto Cluetrain Manifiesto afirma que “los mercados son conversaciones”. Con una postura coincidente, José Luis Orihuela recoge en su interesante eCuaderno el reportaje de El País que publicó hace unos meses con el titular “Queremos ser parte de la conversación”.

La cita forma parte de una entrevista a Michael Zimbalist, vicepresidente de I+D de la compañía The New York Times Co.. El directivo del periódico se plateaba en El País que los tiempos han cambiado:

“En el pasado los diferentes sectores del mundo de los medios funcionaban de forma aislada: las televisiones competían entre ellas, igual que los periódicos o las radios. Pero ahora incluso las compañías puramente tecnológicas están compitiendo con las de comunicación. Es muy curioso ver cómo Google se ha convertido en el mayor medio del mundo sin producir ningún contenido”.

¿QUÉ se premia actualmente en el mercado? Afirma Michael Zimbalist en esa misma entrevista que “la gente hace muchas remezclas con contenidos de los grandes medios, y hay que plantearse cómo puede participar la empresa de comunicación en ese proceso. Cuando un tema se convierte en asunto a debate en la red la compañía de medios debe plantearse cuál es su papel, no tenemos una respuesta para ello todavía, pero estamos interesados en investigarlo”. Un ejemplo clave son los contenidos sindicados.

Como retos, también El País planteaba algunas de las incertidumbres: “las compañías de los ferrocarriles se equivocaron cuando creyeron que estaban en el negocio de los trenes, cuando en realidad estaban en el negocio del transporte. Es el negocio de la información, no el negocio de los periódicos, recuerdan los expertos”.

De la crisis de los medios ya hemos hablado en alguna ocasión. Se abren, pues, tanto peligros como oportunidades. El activo Tom Rosenstiel, director del Proyecto para la Excelencia del Periodismo (PEJ) –asociado en su origen a la Universidad de Columbia y ahora integrado en el Centro de Investigación Pew de Washington – asegura que estamos ante una ‘tremenda transición’, pues “es como cuando se inventó el telégrafo: todo está cambiando«.

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